La Universidad Católica del Cibao (UCATECI) realizó el panel “Violencia de Género”, un espacio de reflexión y sensibilización que reunió a especialistas de los ámbitos judicial, social y de la salud para abordar los desafíos que plantea la prevención, atención y erradicación de la violencia de género. La actividad fue coordinada por la Escuela de Derecho y se realizó el viernes 14 de agosto.
El panel contó con la participación de la magistrada Rosalba Ramos, procuradora fiscal titular de la Fiscalía del Distrito Nacional; la licenciada Dorka Suberví, encargada provincial del Ministerio de la Mujer; la licenciada Ángela Espinal, coordinadora regional del Departamento de Salud en el Cibao, y la magistrada Bionni Zayas Ledesma, jueza del Primer Tribunal Colegiado de La Vega. El encuentro fue moderado por la maestra María Fiordaliza Núñez, directora de la Escuela de Derecho de la UCATECI.
Al desarrollar el tema “El Ministerio Público frente a la violencia de género”, la magistrada Rosalba Ramos destacó que esta problemática trasciende el ámbito privado y requiere del compromiso de toda la sociedad. Señaló que el proceso no inicia con una denuncia ni concluye con una condena, ya que uno de los principales retos del Ministerio Público es demostrar que la violencia puede ser sistemática y mantenerse en el tiempo, manifestándose mediante el control, el miedo y el ejercicio de poder, además de las agresiones físicas.
Por su parte, Dorka Suberví, al abordar “Prevención de violencia de género y atención integral a las víctimas”, resaltó que la prevención comienza en el hogar y constituye una responsabilidad colectiva. En ese sentido, llamó a fortalecer la educación familiar y a comprender que denunciar representa un paso importante para detener el ciclo de violencia.
Asimismo, Ángela Espinal, quien desarrolló el tema “Impacto psicológico de la violencia de género y el proceso de recuperación”, explicó que las víctimas pueden experimentar profundas afectaciones emocionales y psicológicas, muchas de ellas difíciles de identificar. Destacó que la violencia sostenida puede impactar la autoestima, la memoria y las relaciones sociales, por lo que la recuperación requiere acompañamiento psicoterapéutico y un proceso dirigido a atender las heridas emocionales y reconstruir la autoestima.
Finalmente, la magistrada Bionni Zayas Ledesma abordó “El acceso a la justicia y el rol de los tribunales”, destacando que acceder a la justicia no significa únicamente llegar a un tribunal, sino obtener una respuesta acorde con los derechos que se buscan proteger. Asimismo, enfatizó la importancia de que los operadores de justicia actúen sin sesgos ni estereotipos y cuenten con la formación necesaria para comprender las distintas manifestaciones de la violencia.
El encuentro propició un espacio de diálogo desde diferentes perspectivas y resaltó la importancia de la prevención, la educación, la atención integral y el acceso efectivo a la justicia como elementos fundamentales para enfrentar la violencia de género y promover una sociedad más consciente y comprometida con la protección de los derechos.
La jornada también permitió profundizar en la necesidad de abordar la violencia de género desde sus causas y no únicamente desde sus consecuencias. Durante el encuentro se destacó que la violencia no comienza en el matrimonio ni en el noviazgo, sino que puede gestarse desde el hogar y reproducirse de generación en generación, convirtiéndose en una problemática social y sistémica que requiere la responsabilidad de todos los sectores. En ese sentido, se resaltó el papel de la familia y la educación en la formación de relaciones basadas en el respeto, así como la importancia de identificar y detener desde sus primeras manifestaciones aquellas conductas que pueden normalizar el control, el machismo y otras formas de violencia.
Asimismo, se compartieron experiencias de intervención dirigidas tanto a las víctimas como a los agresores, destacando la importancia de complementar las medidas judiciales con procesos de acompañamiento psicológico, terapia conductual, manejo de la ira y formación académica. Se explicó que estas acciones buscan contribuir a una verdadera transformación de las conductas violentas, especialmente en aquellos casos en los que se establecen medidas alternativas a la privación de libertad. De igual manera, se informó sobre los servicios de atención psicológica disponibles en la región y las unidades especializadas para víctimas, como parte de los esfuerzos interinstitucionales para ofrecer una respuesta integral.
Finalmente, las participantes coincidieron en que la información y la educación constituyen herramientas fundamentales para prevenir la violencia y promover una cultura de respeto. Se hizo un llamado a aprovechar los espacios educativos y comunitarios para llevar orientación a quienes, por diferentes circunstancias, desconocen las señales de violencia o las vías disponibles para recibir ayuda. En este sentido, se destacó que cada persona, desde el ámbito en el que se desenvuelve, tiene una responsabilidad en la construcción de familias y comunidades libres de violencia, reafirmando que la prevención y la atención de esta problemática requieren del compromiso de toda la sociedad.