Dra. Lady Silverio, MPH.                                                                                                                                                                                                          Egresada del programa de maestría en Salud Pública con énfasis en Epidemiología de la UCATECI.


 Los servicios de salud se están convirtiendo en una fuente importante de emisión de gases de efecto invernadero (GEI), que contribuyen a los principales cambios climáticos del país, como la proliferación de sargazo, las olas de calor, las tormentas de polvo del Sahara e inundaciones. Según los reportes científicos, se estima que la atención médica aporta entre el 1% y el 5% de las emisiones climáticas mundiales (1); con estos porcentajes, el sistema de salud emite el equivalente a la emisión de un país, al producir 2 gigatoneladas de CO2.

Actualmente se están observando consecuencias a nivel nacional, con temperaturas de 32 y 34°C registradas durante el mes de mayo de 2024, que aumentan la incidencia de eventos cardiovasculares (2) y vientos del Sahara que produjeron un aumento de partículas de 2.5 y 10 micrómetros (PM2.5 y PM10), alcanzando en junio de 2020 la cifra de 128ug/m3 (el equivalente a fumar 4.4 cigarrillos por día), así como un índice de calidad del aire de 205 (nada saludable), lo que se considera una alerta sanitaria para limitar las salidas al exterior (3). En definitiva, este artículo  pretende señalar cómo el sistema de salud crea su huella ecológica y cómo se puede gestionar  y mitigar su impacto a nivel colectivo e individual.

Las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) pueden proceder de un consultorio médico, un quirófano e incluso de un centro de atención primaria, sin que esto suponga una limitación para ningún sector (público o privado). Las principales fuentes de emisiones directas en este ámbito provienen de la energía, la electricidad, los gases anestésicos y el transporte por combustión fósil. De forma indirecta, los productos farmacéuticos, incluidos  los consumibles de oficina, los materiales médicos, así como los residuos biosanitarios, que aportan el 3% de los GEI, especialmente dióxido de carbono, metano y óxido nitroso (4).

La movilización de empleados y familiares entre el domicilio y el centro de salud representa otra fuente de emisiones GEI, se considera de “alcance 3”. El alcance se refiere a la clasificación de las emisiones producidas por las organizaciones, siendo de alcance 1 todas las emisiones directas, de alcance 2 las indirectas por compra de electricidad, calor o vapor, y las emisiones indirectas de alcance 3 provocadas por las actividades de las personas que utilizan los servicios del sector salud.

Cuesta entender por qué el personal de salud debe aprender a mitigar su huella ecológica en su ejercicio médico, ya que se ha formado como delegado de salud y no como el profesional que causa ese mismo daño. Se puede argumentar que los cambios climáticos  producidos por los GEI tienen impactos directos e indirectos en la salud de la población, como las enfermedades transmitidas por vectores, enfermedades zoonóticas, malnutrición por inseguridad alimentaria, aumento de enfermedades mentales, abandono de personas mayores e infancia por movilizaciones forzadas, asma secundario a polución del aire, casos de cólera y leptospirosis por el impacto en la calidad del agua, y saturación de los servicios de urgencia (5). La mitigación puede iniciarse con la capacitación educativa, continuar con la medición de la huella para adquirir conciencia y finalizar con la acción de “descarbonizar” los sistemas de salud de forma sencilla. Por lo tanto, se deben considerar las acciones colectivas como prescribir menos, ahorrar los insumos médicos y de oficina, y disminuir el uso de electricidad con trabajo remoto y los viajes de negocios.

El nuevo paradigma sería convertirse en un embajador del clima desde el enfoque de Una Salud, reflexionando sobre las acciones individuales que pueden contribuir con la creación de un hospital resiliente y ecológico. Estas serían: eliminar el uso de termómetros de mercurio, utilizar iluminación LED, limitar la prescripción de inhaladores e incluir en la consulta la educación sobre los impactos del clima en la salud.

La acción más ecológica que se podría realizar es mostrar esta información a los responsables políticos, lo que ayudaría a establecer propuestas de sostenibilidad en salud pública. También, si se considera que estas iniciativas superan su alcance, primero se puede examinar el impacto de sus actividades cotidianas en su huella ecológica de manera individual con una encuesta (https://www.footprintcalculator.org/home/es) y, segundo, replicar el uso de la herramienta RDuceTuHuella (https://empresasporelclima.empresassosteniblesrd.org) en su sector de salud, que está vigente a nivel nacional desde el año 2021. En resumen, la mitigación de emisiones es responsabilidad de todos y la mejor forma de ayudar es convertirse en difusores de las iniciativas e informaciones científicas sobre servicios de salud inteligentes a nivel nacional y mundial. Finalmente, la reducción neta de GEI en el sector de la salud no será posible si no se integran otros actores comunitarios, como los pacientes, los financiadores y los políticos, para solicitar un compromiso comunitario y político con el objetivo de llegar a un consenso nacional en la República Dominicana que se pueda adaptar y alinear con los planes de acción regionales en América Latina y el Caribe.

Referencias
  1. Lenzen M, Malik A, Li M, Fry J, Weisz H, Pichler PP, et al. The environmental footprint of health care: a global assessment. Lancet Planet Heal [Internet]. 2020;4(7):e271-9. Disponible en: http://dx.doi.org/10.1016/S2542-5196(20)30121-2
  2. Gómez M. Polvo del Sahara y calor continúan afectando República Dominicana y en otros países del Caribe. [Internet]. Diario Libre. 2024 [citado 21 de junio de 2024]; Disponible en: https://www.diariolibre.com/planeta/clima/2024/05/15/clima-en-rd-continua-el-calor-sobre-rd-y-otros-paises-del-caribe/2722402
  3. Trinidad L. Advierten sobre baja calidad del aire en Distrito Nacional por el polvo del Sahara [Internet]. Prensa de PUCMM. 2020 [citado 23 de junio de 2024]. Disponible en: https://www.pucmm.edu.do/noticias/Lists/EntradasDeBlog/Post.aspx?ID=1959
  4. Karliner J, Slotterback S, Boyd R, Ashby B, Steele K. Huella climática del sector de la salud cómo contribuye el sector de la salud a la crisis climática global: oportunidades para la acción Sao Paulo: Acción climática en salud; 2019. Disponible en: https://accionclimaticaensalud.org/sites/default/files/2021-06/huellaclimatica.pdf
  5. Organización Mundial de la Salud. Guía para instalaciones de atención de salud resilientes al clima y ambientalmente sostenibles. Geneva: OMS; 2020. Disponible en: https://www.paho.org/es/documentos/establecimientos-salud-resilientes-al-clima-ambientalmente-sostenibles-orientaciones-oms