Dra. Sandia López Guzmán Estudiante de la maestría en Salud Pública con énfasis en Epidemiología de la UCATECI.
La problemática de los barrios pobres ubicados en zonas de alto riesgo de inundación ilustra la intersección entre la pobreza, la desigualdad social y la vulnerabilidad medioambiental, y pone de manifiesto que las comunidades marginadas se ven desproporcionadamente afectadas por los fenómenos naturales exacerbados por el cambio climático. La presencia de barrios pobres en zonas de riesgo de inundación evidencia una problemática compleja influenciada por políticas urbanas excluyentes, la falta de infraestructuras adecuadas y las desigualdades históricas. Esta situación resalta la necesidad de abordar las disparidades sociales y ambientales mediante la justicia ambiental, un enfoque esencial para garantizar que estas comunidades vulnerables no sigan sufriendo las peores consecuencias de los fenómenos climáticos extremos. Las inundaciones son un fenómeno natural, que se produce cuando el agua desborda sus límites normales y cubre zonas que normalmente están secas. En estas zonas, generan graves consecuencias sociales y ambientales, por lo que se necesitan soluciones concretas que reduzcan los riesgos y promuevan la equidad tanto a nivel local como global [1].
Las inundaciones pueden ser lentas o repentinas y están causadas por fenómenos como lluvias intensas, desbordamiento de ríos, o fallos en la infraestructura hidráulica. Estas inundaciones causan daños materiales en viviendas y cultivos, interrupciones en los servicios básicos y un aumento de enfermedades como la leptospirosis, el dengue y la cólera. Es muy común que estos barrios, ubicados en zonas de riesgo, estén constituidos por comunidades pobres que a menudo habitan en áreas carentes de infraestructura adecuada, como sistemas de drenaje. Según el Banco Mundial, si no se adoptan medidas de adaptación o mitigación, para el año 2050 se estima que podrían sumirse en la pobreza 110,000 personas más. Estas poblaciones se caracterizan por tener políticas urbanas excluyentes que priorizan los intereses de los sectores privilegiados, lo que acentúa las desigualdades sociales. Estas poblaciones vulnerables se enfrentan a barreras para acceder a programas gubernamentales, seguros o financiación para mejorar sus viviendas, lo que constituye una paradoja de justicia ambiental [2].
En la República Dominicana, eventos climáticos recientes, como las lluvias torrenciales de noviembre de 2023, han causado pérdidas humanas, materiales y agrícolas significativas, afectando a miles de personas y evidenciando la insuficiencia de medidas preventivas e infraestructuras adecuadas para mitigar los daños [3]. Según este mismo informe, en el país hay 1,006 zonas vulnerables a los fenómenos atmosféricos. La región del Cibao Central es la más afectada, con 175 comunidades en riesgo, entre las que se encuentran La Vega, Monseñor Nouel y Sánchez Ramírez. En estas zonas, las crecidas de los ríos Camú y Jima agravan la situación. Barrios como La Ciénaga, en Santo Domingo; Cienfuegos, en Santiago, y El Riito y Los Rieles, en La Vega, se inundan con frecuencia debido a su proximidad a cuerpos de agua, en un contexto de falta de planificación urbana y desplazamientos forzados sin alternativas de vivienda segura. Estas comunidades, además de sufrir daños materiales, se enfrentan a barreras para acceder a recursos y programas gubernamentales, lo que perpetúa los ciclos de desigualdad social, pobreza y vulnerabilidad ante futuros desastres [4].
Para abordar esta problemática, se proponen acciones nacionales que contribuirían a mitigar el impacto de las inundaciones y a fortalecer la resiliencia de las comunidades afectadas, como la realización de evaluaciones de riesgo, la inversión en infraestructuras resilientes, las reubicaciones planificadas y las campañas de concienciación sobre riesgos. Es crucial fomentar la participación de la comunidad en la toma de decisiones urbanas, implementar políticas de uso sostenible del suelo y fortalecer los sistemas de alerta temprana y restaurar los ecosistemas naturales, que actúan como una defensa natural contra las inundaciones. A nivel mundial, se recomienda promover la cooperación internacional para compartir tecnologías, mejores prácticas y recursos que permitan abordar el problema de manera integral. En este sentido, proyectos como la mejora en sistemas de drenaje y la creación de mapas de riesgo en la República Dominicana ilustran los esfuerzos iniciales para mitigar este problema. En conclusión, la exposición de los barrios pobres a las inundaciones pone de manifiesto la necesidad de abordar la justicia ambiental como enfoque central para hacer frente a esta crisis. Invertir en soluciones sostenibles y equitativas no solo protege a las comunidades más vulnerables, sino que también contribuye a construir sociedades más inclusivas, resilientes y justas [5].
Referencias
- Inter Press Service. Barrios marginales son los más afectados por el cambio climático [en línea]. 2024 [citado 2024 Dic 9]. Disponible en: https://ipsnoticias.net/2024/11/barrios-marginales-son-los-mas-afectados-por-el-cambio-climatico
- Expansión. La desigualdad económica acentúa los efectos de las inundaciones [en línea]. 2023 [citado 2024 Dic 12]. Disponible en: https://expansion.mx/mundo/2023/04/17/desigualdad-economica-aumenta-efectos-inundaciones
- Defensa Civil, República Dominicana. República Dominicana tiene 1,006 zonas vulnerables a eventos atmosféricos [en línea]. 2022 [citado 2024 Dic 9]. El Caribe. Disponible en: https://www.elcaribe.com.do/destacado/rd-tiene-1006-zonas-vulnerables-a-eventos-atmosfericos/
- Centro de Operaciones de Emergencias, República Dominicana. Planes de emergencia y mapas de riesgo en la República Dominicana [en línea]. 2023 [citado Dic 9]. Disponible en: https://www.coe.gov.do
- 5) Centro de Operaciones de Emergencias, República Dominicana. Reportes de alerta por lluvias e inundaciones en La Vega [en línea]. 2024 [citado 2024 Dic 9]. Disponible en: https://coe.gob.do