Dra. Diana Domínguez                                                                                                                                                                                                                Médico del Departamento de Epidemiología del Hospital José María Cabral y Báez y egresada de la maestría en Salud Pública con énfasis en Epidemiología de la UCATECI.


La rabia se transmite por agresiones de animales a personas, incluidas las mordeduras, los arañazos y las lameduras, y afecta al sistema nervioso central, por lo que tiene un alto riesgo de mortalidad [1]. Como un gran problema sanitario en la región de las Américas, se han registrado 846 casos de rabia humana entre 2000 y 2022, de los cuales 398 fueron por mordedura de perro, 339 por mordedura de murciélago y 78 por mordedura de otros animales. Se ha observado que los casos provocados por agresión canina se limitan a pocos países, como Bolivia, Cuba, Guatemala, Haití y República Dominicana [4]. Por otro lado, los casos de rabia humana causados por perros, gatos, ganado y fauna silvestre (murciélagos de especie no identificada, hematófagos y no hematófagos, ardillas, cánidos silvestres, castores, kinkajúes, ciervos, coatíes, comadrejas, coyotes, felinos silvestres, y lobos) se registraron en el norte y sur del continente [5]. En la mayoría de los países, estos valores se centran en confirmar casos sospechosos en las poblaciones y áreas de la región.

En la República Dominicana, el Ministerio de Salud Pública (MSP) estima que se notifican miles de agresiones por animales al año, la mayoría (alrededor del 90%) causadas por perros y gatos. Se ha registrado una drástica disminución de los casos de rabia humana en los últimos años, con 14 casos reportados entre 2015 y 2024 [2,3]. Específicamente, se confirmaron cuatro casos anuales entre 2015 y 2018, y un caso anual entre 2019 y 2024 [3].

Para reducir y eliminar la carga de la rabia humana transmitida por animales en el país, el MSP cumple con las estrategias de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) mediante campañas de vacunación masiva, educación pública y un sistema de vigilancia epidemiológica efectivo [4]. Se han adoptado protocolos nacionales para atender a personas expuestas al virus, que se complementan con jornadas nacionales de vacunación canina y felina, y campañas de educación pública. A pesar de las actividades implementadas, sigue siendo un desafío garantizar la cobertura de la vacunación antirrábica en animales en zonas rurales y fronterizas, así como desarrollar campañas comunitarias para concienciar sobre la prevención de la rabia. La vigilancia es fundamental para detectar de manera temprana los posibles brotes en animales, pero su implementación se ve dificultada por limitaciones de recursos y personal capacitado en ciertas áreas del país [2].

Dado que se valora la necesidad de mantener la vigilancia y el control de los casos sospechosos y confirmados de la rabia en humanos y animales, se deben identificar los desafíos restantes y planificar las acciones puntuales que generen intervenciones eficientes [6]. La colaboración interinstitucional puede fomentar la inversión en recursos humanos, vacunas antirrábicas y otros materiales, así como la participación activa de la

comunidad. Se deben diseñar campañas educativas y de vacunación masiva y sostenidas, tanto caninas como felinas, y promover la profilaxis post-exposición. En el foro nacional celebrado en junio de 2025, la OPS reiteró su compromiso de acompañar a la República Dominicana en la meta de eliminar la rabia humana transmitida por perros y afirmó que se cuenta con los conocimientos, las evidencias y la voluntad necesarios. Establecen que ahora es momento de actuar en sinergia y con determinación para conseguir cero muertes humanas por rabia de transmisión canina y que esta meta se conseguirá trabajando juntos.

Referencias

  1. Organización Mundial de la Salud. Información sobre rabia [Internet]. 2018 [citado 2025 agosto 14]. Disponible en: https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/rabies
  2. Ministerio de Salud, Gobierno de la República Dominicana. Protocolo de prevención y atención a personas agredidas por animales transmisores del virus de la rabia. Santo Domingo: Ministerio de Salud; 2015. Disponible en: https://repositorio.msp.gob.do/handle/123456789/1554
  3. Dirección de Epidemiologia, República Dominicana. Boletín epidemiológico semana 03 de 2025. 2025 [citado 2025 agosto 15]. Disponible en: https://www.epidemiologia.gob.do/media/lu3jbrmh/boletin-semanal-03-2025-1.pdf
  4. Organización Panamericana de Salud. REDIPRA 17: Informe sobre la situación de la rabia en las Américas 2017 a 2022. Ginebra: OPS; 2023.Disponible en: https://iris.paho.org/handle/10665.2/58959
  5. Cabello C, Cabello F. Zoonosis con reservorios silvestres: amenazas a la salud pública y a la economía. Rev Méd Chile. 2008;136(3):385-393.
  6. Organización Mundial de la Salud. WHO expert consultation on rabies: third report. Ginebra: OMS; 2018. Disponible en: https://iris.who.int/handle/10665/272364