Editores: Dr. Bienvenido Veras Estévez y Dra. Helena Chapman. 

Ante la “triple crisis planetaria”, que se refiere a la conexión de tres problemas ambientales (el cambio climático, la contaminación y la pérdida de biodiversidad), se reconoce la fragilidad del planeta y sus habitantes. Durante la última década, se ha observado que la intensidad y frecuencia de eventos extremos, como las inundaciones,  han incrementado significativamente, afectando la salud humana, la agricultura y la economía. Dichos eventos pueden aumentar la capacidad del sistema de salud, especialmente la de los servicios de saneamiento, así como la diseminación de alertas sanitarias relacionadas con los brotes de enfermedades tropicales, como el dengue, la leptospirosis, el paludismo y la diarrea, entre otras, que afectan directamente a las poblaciones vulnerables.   

Las inundaciones representan un gran reto para el país. En los últimos años se han verificado eventos catastróficos (informes de Naciones Unidas), con más de 34 fallecidos de distintas nacionalidades, en promedio unos 37,000 desplazados, más de 7,000 viviendas dañadas, 4,000 hectáreas de cultivos y más de 460 millones de dólares en daños materiales.​ Estas inundaciones fueron causadas por una serie de tormentas estacionarias producto de la humedad provocada por el fenómeno de El Niño 2023-2024,  asociadas a vaguadas en todos los niveles de la atmósfera ubicadas sobre la República Dominicana.

La falta de infraestructuras funcionales que faciliten el movimiento de las aguas a nivel urbano provoca que no puedan canalizarse de forma eficiente. En el ámbito rural, el problema principal radica en la ubicación de comunidades en las laderas de los ríos, que se inundan cuando crecen, arrastrando todo lo que encuentran a su paso. Del mismo modo, la vida normal de las comunidades se ve afectada, particularmente por la interrupción del suministro de agua potable, lo que provoca el uso de aguas no aptas para el consumo humano y el aumento de enfermedades, así como la multiplicación de enfermedades respiratorias que afectan a los grupos más vulnerables, alterando así la vida cotidiana.

En este número se presentan tres publicaciones de impacto sustancial para nuestra comunidad dominicana y caribeña , que ofrecen un análisis clave para complementar nuestras reflexiones sobre las diversas situaciones que se presentan. El primer artículo, escrito por la doctora Sandia López Guzmán, analiza cómo las comunidades marginadas se ven desproporcionadamente afectadas por los fenómenos naturales exacerbados (como las inundaciones) a causa del cambio climático y propone acciones nacionales que pueden contribuir a mitigar el impacto en la salud y a fortalecer la resiliencia de las comunidades afectadas. El segundo artículo, escrito por la doctora Diana Domínguez, abre el debate sobre la rabia en el país, donde se analiza la situación y las expectativas planteadas para alcanzar una solución que involucre a las autoridades y a las comunidades, evaluando las brechas y las oportunidades para intervenir. El tercer artículo destaca el liderazgo del doctor Bienvenido Veras Estévez, docente en nuestra institución, y ofrece un testimonio sobre su vida profesional trabajando en Una Salud.

Nos complace presentar esta segunda edición del Boletín de Una Salud de la UCATECI, en la que se muestran las valiosas aportaciones de docentes y egresados de la universidad que han compartido una visión innovadora sobre diversos temas. Esperamos que disfruten de la lectura y les invitamos a someter sus artículos al Boletín de Una Salud.